En Manizales… se impuso la incómoda verdad

Monumental Plaza de Toros de Manizales, lleno parcial en los tendidos para el tercer festejo del Ciclo Toros y Ciudad 2017, novillada con picadores donde se lidiaron utreros de la dehesa de Armerias encastes Santa Coloma y Domecq, bien presentados, salvo el quinto, y de complicado comportamiento, exigiendo carnet.

Juan Camilo Álzate: Tres avisos y silencio.

Francisco Puerta: Tres avisos en sus dos ejemplares.

Luis Miguel Ramírez: Silencio y tres avisos.

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Bien lo dice el adagio taurino día de expectación, día de decepción, pues para el tercer festejo de Toros y Ciudad, la generosa afición de Manizales se volcó al coso monumental para apoyar, como lo ha venido haciendo las dos últimas noches, a los jóvenes novilleros colombianos, aún con el buen sabor de boca que dejaba la actuación de Antonio Hernández la noche anterior. Sin embargo, fue otra realidad la que se observó en el ruedo, se impusieron el desconocimiento y la ansiedad, dejando ver los vacíos que hay en la formación de estos jóvenes y la falta de criterio al momento de confeccionar los carteles por parte de la empresa.

Se impuso esa verdad incómoda de la que todos comentan pero pocos escriben, la falta de claridad en la formación de los novilleros, la escasa preparación ante la cara del toro, las debilidades técnicas y formativas que tienen las escuelas taurinas en Colombia, (y con esto no se pone en duda la ética de los profesionales que dirigen estos centros de formación), sino se cuestiona la falta de apoyo y seriedad  con la que algunos  están asumiendo la fundamental labor de formar el futuro de la fiesta.

Los amigos del engaño dirán que es natural, que estas cosas pasan; pero señores que de seis novillos se devuelvan cuatro vivos por la puerta de chiqueros y que la generosa y entendida afición de Manizales termine en bronca con todos los novilleros por pinchar en repetidas ocasiones cada animal, es motivo de preocupación; en primer lugar para los jóvenes novilleros, que hasta ahora inician en su labor, y lo que bien arranca, bien termina; para los maestros de estos jóvenes que son los encargados de encausar con técnica y conocimiento su impetú, y finalmente para la empresa que está en la obligación moral de fomentar la fiesta y cimentar el futuro.

Ahora bien, los novillos de la dehesa de Armerias, no fueron fáciles, pidieron carnet, casi todos dieron buena lucha en el caballo e infundieron la sensación de toro bravo en el ruedo, aspecto que se resalta en un panorama taurino nacional donde la bravura se reemplaza por movilidad y la calidad se confunde con nobleza borreguna. En los tendidos se escuchaba que los novillos estuvieron muy por encima de los novilleros, que hubo mucho toro y muy poco torero.

Juan Camilo Álzate, En el primero de su lote Suertudo, 390 kilos, encontró un animal de emotiva y recia embestida que dio pelea en el caballo y estuvo muy listo en el segundo tercio, propiciando espeluznante golpe al buen rehiletero de la ciudad de Cali, Jhon Jairo Suaza Chiricuto, gracias a Dios sin consecuencias mayores; en la muleta mostró condiciones por el pitón derecho acometiendo con celo, faena breve cerrada con un mal uso de tizona y verduguillo, escuchando los tres avisos.

Con el segundo de su lote Tiunfador, 400 kilos, se le vio entusiasta iniciando faena de rodillas en el centro del ruedo, montando una labor derechista que conecto; con los aceros deja media y tras intentos con el verduguillo logra despachar. Silencio.

Francisco Puerta, con Tejón, 406 kilos, encontró duro rival, no solo por la seriedad de su cara sino por la fea condición de su embestida, no le logra embeber en la muleta y es prendido aparatosamente sin mayores consecuencias, con los aceros padece escuchando los tres avisos.

El quinto Angelito, 388 kilos, fue el novillo de menor catadura y presentación, al que logro abstraer momentos meritorios por la mano derecha, pero con la espada repitió el calvario, pues, intento tras intento, se vio que no domina los tiempos de la suerte asumiéndola sin franqueza y verdad. Tres avisos y la bronca en los tendidos.

Luis Miguel Ramírez Toro, el entusiasta joven de la ciudad de Medellín, llegaba como triunfador de Toros y Ciudad 2016 a su debut con caballos, con su primero Lamparito, 380 kilos, se le vio solvente con el percal, incluso ejecutando forzadas Zapopinas que emocionaron los tendidos, con la pañosa faena derechista cerrada de manera prematura con desdibujadas manoletinas, tras mete y saca deja una tendida que le obliga a descabellar, silencio.

Con el cierra plaza Chaclito, 416 kilos, trato de dominar la descompuesta embestida pero el animal no le dio concesiones mostrando más genio que casta; con el acero un mar de dudas y ansiedad que le llevo a escuchar los tres avisos.

A razón de lo anterior es conveniente preguntar:

¿Qué viene para estos jóvenes?

En primer lugar, la autorreflexión, respecto a cómo están enfocando su formación y qué ejemplo y concepto están utilizando como modelo; en segundo lugar, la práctica permanente, la preparación diaria a través de jornadas de repetición y mecanización, pues el torero se prepara toda la vida; finalmente la reflexión ética y personal respecto al compromiso que tiene el hacerse llamar torero, pues no solo se debe hablar y parecer, se debe sentir, vivir y ser, bien lo decía Chenel: “Se torea como se es. Por eso el toro delata a los malos toreros y a los impostores”.

El ciclo termina con una corrida dominical que convoca a los diestros nacionales Curro Martín, Andrés de los Rios, Moreno Muñoz, Juanito Ortiz, Leandro de Andalucia y Camilo Pinilla, lidiando toros de la dehesa de Salento encaste Santa Coloma.

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@Manzanarestoro

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