En Borox… Si Domingo Ortega levantara la cabeza

Miércoles 30 de agosto de 2017. Plaza de toros de Borox-Toledo. Más de media plaza. XIII tradicional festejo a beneficio de ASPAYM. Corrida de toros de Zacarías Moreno, 5º de Los Eulogios, – el 6º fue premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre -; anovillados, descastados y de escasa transmisión: inválido el primero, deslucido el segundo, con movilidad el tercero, con transmisión el cuarto, a menos el quinto y con calidad el sexto.

Eugenio de Mora: Oreja y dos orejas.

Saúl Jiménez Fortes: Oreja y ovación con saludos tras aviso.

Francisco José Espada: Ovación con saludos tras aviso y dos orejas tras petición de rabo.

Detalles:

Eugenio de Mora y Francisco José Espada a hombros en Borox, en el XIII tradicional festejo a beneficio de ASPAYM.

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En tiempos de bonanza por el municipio toledano de Borox, se anunciaban lo más granado del escalafón, por lo que no era difícil ver alternar a los principales espadas con auténticas corridas de toros, con el tiempo fue menguando y en la actualidad tan solo se celebra un festejo de carácter benéfico para ASPAYMAsociación de Parapléjicos y grandes minusválidos – lo cuál es todo un detalle. El mundo del toro siempre con los más necesitados.

Una vez más, el toreo es grandeza, aunque en ocasiones sea verdaderamente decepcionante, que para la ocasión se anuncie una ganadería tan sumamente espantosa, que curiosidad debutaba con corrida de toros. ¡vaya debut!

Por lo pronto, una escalera de Zacarías Moreno remendada con un inválido de Los Eulogios, lidiado en 5º lugar, era la receta para los cerca de 2.000 espectadores que se dieron cita en el coqueto coso toledano. Y es que para asistir, había que ser muy aficionado para permanecer impasible con semejante esperpento.

Una vez más, sin toro no hay nada. Esta premisa, imprescindible se cumple hasta la saciedad. Los toros deben dar miedo, y en Borox daban pena.

Ejemplares inválidos, descastados, terciados era la suculenta oferta y, lo más gracioso es que todo ello en la cuna del Maestro Domingo Ortega, un torero recio y sobrio, con un control de terrenos y un mando fuera de lo normal. De estilo clásico y técnica depurada, vergüenza le habría dado haber visto el gaché montado, convertido más en un tentadero que en una corrida de toros.

Animales sin picar, análisis de sangre por doquier y una ausencia de casta manifiesta en la mayoría de los ejemplares que rodaban y rodaban sobre el albero.

El pesimismo fluye en la mayor parte de festejos, aunque se acrecienta en plazas de menor entidad, por lo pronto muchas preguntas sin respuesta que cualquier aficionado de a píe se hace:

¿Por qué no se devuelven los inválidos?

¿Por qué el tercio de varas pasa de puntillas?

¿Por qué los toreros alargan las faenas y aburren cuando no hay material?

Realmente, ¿es esta la fiesta que queremos?

¡Repugnante!

En lo puramente artístico Eugenio de Mora que sigue manteniendo esa llamarada de ilusión en una temporada en la que cumple 20 años de alternativa, hizo lo más granado de la tarde. Cortó dos orejas de festival al cuarto, un toro brocho y con los pitones… (¿es que acaso los hubo?), que salió con fuerza de chiqueros y acabó empotrándose contra el burladero. De Mora, anduvo redondo en una actuación corta sobre ambas manos, frente a un toro que tuvo fuerza y transmisión. Labor reunida y rubricada de una estocada tras pinchazo. Dos orejas.

En su primero, el Presidente hizo caso omiso y ni por asomo se planteó la devolución de un animalito de Zacarías indigno. Faena pueblerina de De Mora, tratando de sostener al inválido que abrió función en otra labor templada, inventándose un par de series sobre la diestra y funcionando la espada. Cortó una oreja de festival, que el toledano se encargó de desecharla cuando iniciaba la vuelta al ruedo. Todo un detalle entre tanto despojo.

Fortes continúa en la línea dramática que acostumbra. Lo mismo le da Bilbao, Málaga que Borox, o que delante esté un Victorino o un Juan Pedro. Su manera de concebir el toreo hace perder el control. Alterna momentos dramáticos, con otros muy templados; capaz de traspasar barreras inverosímiles, hace del valor una virtud con la que conquistar a los aficionados menos exigentes. Pero lo de torear, ya es otra cosa. En Borox, dio dos versiones. La cara con la templanza de sus muletazos, la cruz una vez más con una espada traicionera.

Con su primero se gustó toreando con el capote, con un par de lances al ralentí. Dejó su impronta a pies juntos, e inició un galleo por chicuelinas de gran belleza, y hasta ahí puedo leer. Con la muleta se ahogó en un mar de trapazos y enganchones con el toro a menos, y ahogándole la embestida. Aun así, alargó la faena sin sentido necesitando de un golpe de verduguillo. Por la valentía, una oreja.

Otra pudo pasear del remiendo de Los Eulogios -que hizo quinto-, de no haber formado la mundial con la espada, frente a un ejemplar complicado con el que pasó muchos apuros. A tumba abierta fue a por el triunfo y buscándolo se fue hasta los medios de rodillas, y con lo que pudo haberse encontrado fue con un desenlace bien distinto, siendo arrollado en varias ocasiones. Volvió a encomendarse al valor para pasarse el toro por la espada de un toro con fuerza, que conforme avanzó la faena se quedó en tierra de nadie. Volvió a fallar con la espada y, tuvo que conformarse con una ovación.

A Francisco José Espada, se le nota el escaso oficio que atesora; pero tiene un hambre que suple todas sus carencias. Y es que teniendo en cuenta lo poco placeado que anda, el fuenlabreño firmó una faena de inteligencia en el sexto, en la que compartió salida a hombros junto a Eugenio de Mora. Faena reposada ante un buen toro de Zacarías Moreno, colaborador y de enorme transmisión al que Espada entendió y conectó pronto con los tendidos. Dejó una soberbia estocada, y se llegó a pedir incluso el rabo de un toro, que fue premiado con la vuelta al ruedo.

En su primero, más hecho que los dos anteriores hilvanó una faena tesonera y encimista entre un mar de intenciones, como el que tuvo ASPAYM en su XIII edición del espectáculo benéfico con el fin de mejorar la calidad de vida de las personas con lesión medular y gran discapacidad física y a la construcción de una nueva sede para la Federación Nacional en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo. El mundo del toro contribuyendo a una causa benéfica, aportando su granito de arena. El grano convertido en mancha, de un festejo (desgraciadamente) adulterado.

¿Qué habría pensado Domingo Ortega?

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@alb_bautista

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