En Puente Piedra… Juan de Castilla triunfa y pide cupo fijo para la temporada colombiana

En Puente de Piedra, Colombia. Corrida de la Independencia, con un lleno en los tendidos, se ha lidiado una corrida de Mondoñedo, desigualmente presentada, los tres primeros toros con años, fuertes, pesados, los tres últimos más jovencitos, alguno bastante anovillado, el cuarto fuera del tipo normal de Mondoñedo, cornicorto. En general la corrida no fue lo que se esperaba, pues la expectativa con esta ganadería siempre es alta.

Rafael Rubio Rafaelillo: Silencio y silencio

Manuel Libardo: Palmitas y silencio con algunos pitos

Juan de Castilla: Oreja y dos orejas.

Detalles:

Minuto de silencio en memoria de Iván Fandiño y de don Fermín Sanz de Santamaría.

Pareó muy bien Ricardo Santana y meritorio par de Chiricuto al tercero en donde aguantó un mundo y buena vara de Rafael Torres.

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Corrida de la Independencia con gran ambiente en los alrededores, casi lleno en los tendidos demostrando que la fiesta brava en la capital del país está mucho más que viva, se consolida la nueva camada de aficionados que en gran cantidad se acercaron a Puente Piedra, Colombia, al llamado de una nueva empresa con ilusiones y juventud.

Corrida con cierto toque francés, ganadería torista, plaza para unos tres mil quinientos aficionados, el personal más a favor de los toros que de los toreros, queriendo ver a plenitud al toro en las varas y midiendo a los de a pie en función de su oponente.

Buen camino este.

La corrida de Mondoñedo estuvo desigualmente presentada, los tres primeros toros con años, fuertes, pesados, los tres últimos más jovencitos, alguno bastante anovillado, el cuarto fuera del tipo normal de Mondoñedo, cornicorto. En general la corrida no fue lo que se esperaba, pues la expectativa con esta ganadería siempre es alta, a un abismo de la que disfrutamos en la Santamaría a inicio de año, pero eso sí sin permitir que nos aburriéramos en ningún momento.

La corrida fue más cantada y coreada que de realidades, la mayoría de toros se vinieron a menos pronto y les faltó ese punto de casta que Mondoñedo acostumbra a tener en la muleta. Fuertes en el caballo, propinaron varios tumbos y se emplearon más los primeros toros que empujaron a los montados con más ahínco.

La gente desde hace rato está muy del lado de Mondoñedo, lo que no está mal porque revela que se está valorando al toro primero antes que al torero, pero a veces esa predisposición a favor de los toros de los Sanz de Santamaría no permite separar el grano de la paja y se termina sobrevalorando el comportamiento de los toros frente a la realidad vista en el ruedo. La voz de toro cunde muy rápido en los tendidos a pesar de que el toro no haya hecho mérito para ello.

Este sábado fue así, muy buen toro el tercero, algún incauto interesado pidió el indulto, el sexto que tenía largo recorrido se fue viniendo a menos de a poco pero terminó pasando por un rescoldo de casta que tenía. Complicado el primero no fue claro pero empujó bien en el caballo, el segundo con un tranco extraño se diluyó, el cuarto y el quito muy venidos a menos.

Juan de Castilla mostró una madurez sorprendente, como si llevara de matador de toros ya varios años, sólido, inteligente, viendo las cosas muy claras, incluso dejando lucir los toros en el caballo, muy a la francesa, se le nota con conocimiento y tuvo una tarde importante. Entendió muy bien a su tercer toro que se acostaba un poco por el derecho y punteaba por el izquierdo. Tres tandas por la derecha resultaron macizas, lentas, con significado, de torero serio y cuajado. Mató bien y cortó una merecida oreja.

En el sexto vio muy claro que debía aprovechar el viaje largo del toro en las primeras series y luego ya en cercanías había que tirar del toro y saber rematar la faena para que la tarde resultara redonda, así fue, la estocada fue buena y la gente explotó, la presidencia se contagió de un público entregado y otorgó las dos orejas, con una hubiera estado bien pero nada quita la importancia de la tarde de Juan de Castilla.

A Rafaelillo le ocurre un poco lo mismo que a los toros de Mondoñedo, genera una expectativa mayor a lo que luego le vemos. No estuvo cómodo ni asentado en ningún momento, tiro de experiencia para sacar la tarde pero sin un notable visible, mucha más voz que pulso en la muleta para que su primero pasara y en su segundo, el pequeñito cuarto, al que acertó en picarlo poco, sacó algún muletazo estimable pero en un conjunto que no pasó de gris. Este torero a veces se ve muy forzado con movimientos bruscos de tanta corrida dura que ha lidiado y aplica las mismas formas a cualquier toro que le corresponda.

Manuel Libardo estuvo desconocido y descolorido toda la tarde, su segundo le exigió mucho y el de Ubate se vio apurado en gran parte de la faena, solo la serie de inicio hizo albergar alguna esperanza pero mal colocado y sin claridad no concretó la faena, estuvo fuera de cacho en todo momento y así no se va a ningún lado.

Más de los mismo en el quinto, en un toro mucho menos exigente que su primero, pero en el que también estuvo mal colocado, adicional a esto no lo templó y lo mató de estocada que provocó derrame que ahora se pita bastante. Presentación anodida de Libardo que lo vi estancado.

En resumen una tarde más que agradable que sirve para comprobar una vez más que la afición capitalina está muy viva y para ratificar que hay futuro en el escalafón nacional con Juan de Castilla que con su actuación dio un golpe en la mesa como para que todas las empresas de las plazas de temporada colombianas cuenten con él sí o si y que se dejen la práctica de llenar con toreros de la región los cupos para toreros colombianos en los carteles que en realidad lo merecen.

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