En Cinco Villas… Tras rebasar el umbral de la puerta grande Colombo, cerró las puertas esta plaza

Cinco Villas. Con cerca de dos tercios de entrada, han aparecido en el redondel seis novillos de, Paco Cordero, mal presentados, pésimos, inválidos, mansos, descastados, que hicieron primero, segundo tercero, tercero bis, cuarto y octavo; cuatro de La Guadalupana, correctos de presentación, que resultaron mansos, pero tuvieron movilidad, inesperadamente se despitorró el octavo -eso dijo el heraldo de Cinco Villas-, y en noveno sitio salió uno regalo, que no tenía razón de ser.

José María Pastor: Silencio tras aviso y vuelta tras aviso.

Jesús Enrique Colombo: Silencio y dos orejas.

Marcos: División de opiniones y oreja con protestas; y silencio en el de regalo.

Francisco Martínez: Ovación y vuelta tras dos avisos.

Detalles:

Antes de concluir el despeje de cuadrillas, se recordaron a los toreros que han partido: Rodolfo Rodríguez El Pana, Victor Barrio, Iván Fandiño y Renatto Motta.

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Todo hace ver, ha concluido la vida productiva, en el ámbito taurino de la empresa Cinco Villas, apoyaron decididamente a muchos novilleros, pero los obstáculos que tuvieron, los llevaron al hartazgo; sobre todo, cuando, Paco Dóddoli, en su calidad de Representante Ejecutivo de la Asociación Nacional de Matadores de Toros y Novillos, Rejoneadores y similares, les impidió dar este festejo en el que participarían inicialmente sólo, Jesús Enrique Colombo de Venezuela, Marcos (Hernández) de España y Francisco Martínez de México.

Cabe recordar que ha sido el propio, Paco Dóddoli, quien autorizó dar en México, varios carteles con dos figurines españoles y un mexicano, que por cierto no convocaron gente, y este que resultaba interesante por la presencia del joven Colombo…

… la “mano dura e inflexible” de Dóddoli, hizo sentir su furia inaudita en Cinco Villas.

Bueno, esto provocó que se acabara con estas novilladas, y por consecuencia necesaria se cerraron fuentes de empleo que se habían creado directamente por los que intervienen en los festejos e indirectos por todos los que se benefician y que no tienen que ver en la realización de las novilladas.

¡Felicitamos efusivamente al señor Paco Dóddoli por su audaz decisión que acaba de fastidiar a un oasis taurino!

Y ya que sabemos cómo son sus decisiones, es mejor no consultarle ni la hora, no sea que nos vaya a vetar por dirigirle la palabra.

¡Bien!

Sobre el festejo

A, Jesús Enrique Colombo, le hemos visto evolucionar en España, recientemente en la Feria de San Isidro en Madrid, realizó sobre todo una portentosa faena, con la que se había hecho merecedor a un auténtico trofeo, pero el presidente en turno, un auténtico sinvergüenza, se la robó a pesar de que el 99 % de la gente que asistimos al coso titular del mundo la exigimos.

Después tendría otra comparecencia y ahí sí que ya no pudieron birlarle nada, y le tuvieron que conceder la oreja que exigió el gran público de Las Ventas.

En este festejo no iba a ser la excepción, con su primero de Paco Cordero, que fue un auténtico inválido nada, absolutamente nada pudo hacer porque cayó fulminado como un lirio desmayado y no hubo poder humano que le hiciera incorporarse.

Ante esta triste situación, Jesús, evidentemente se quedó con el deseo de demostrar su inobjetable valía, lo que haría con su segundo de esta kilométrica novillada.

Con capa estuvo iluminado por una cadencia inobjetable, en banderillas, los chicos peones, por quererlo cuidar en demasía, le iban tocando a su novillo y si bien realizó cada par con pulcritud, esa sobre protección le impidió lucirse, pues el novillo sentía la proximidad de los señores subalternos.

Jesús Enrique, hace este tercio con portento, asomándose al balcón, y no requiere de tutores para concretarlo, así lo hemos visto en Las Ventas estar solo, y ahí sí que lució.

La faena estuvo llena de temple, serena inteligencia conduciendo al astado a media altura y convenciendo a todos los allí presentes. Jesús, si tiene hoy, mañana y siempre autocrítica, está llamado a ser un torero de suma, en verdad, de suma importancia.

Una estocada traserilla y desprendida fue el punto final, para que le concedieran dos orejas.

Bien por Jesús, mejor para la Fiesta y el beneplácito para el gran público.

El otro chico que nos impresionó, ya que no le conocíamos, fue, Francisco Martínez, tuvo en mala suerte dos pésimos ejemplares de Paco Cordero, y estuvo como debe y tiene que estar un novillero, demostrando todo y mucho más de un futuro halagüeño.

Que los inválidos que le han correspondido no pudieron embestir, Francisco les obligó hasta concretar series impensables. Si a este chico se le continúa conduciendo bajo la inexorable verdad y la rígida disciplina, va a llegar lejos.

El joven Martínez cerró el ciclo de la vida torera de Cinco Villas, pues de acuerdo a la liturgia, a lo legal, a la tradición… ¡así fue!

Sin embargo, hubo un detalle que a muchos nos llenó de confusión y de mucho enfado, porque el segundo novillo del joven Martínez, octavo del festejo, procedería de La Guadalupana, y a decir del heraldo de la empresa, se estropeó, unos dijeron que se despitorró, otros que se lastimó seriamente, y alguien por ahí, hasta afirmó que ya había sido recogido por el creador.

¿Creador de confusiones?

No sabemos, pero tuvo que lidiar un sustituto de Paco Cordero que fue tan malo como sus hermanos, como ya les hemos relatado.

Inesperadamente, apareció un noveno, porque el joven español Marcos… sí Marcos Hernández de la casa ganadera española, Garcigrande, según se dijo, estaba conmovido hasta el delirio porque cerraba Cinco Villas, que decidió torear uno de regalo, pero…

… pero los regalos no cuentan, así que diremos que lo intentó torear, no concreto nada y quedó su actuación en el irremediable olvido.

Sí, porque la oreja protestada que le regaló en su segundo -séptimo del festejo-, el inútil juez de plaza, de cuyo nombre nos negamos a recordar, después de una faena compuesta por miles, miles de pases que no dijeron nada…

… absolutamente NADA, y una estocada baja y trasera, decidió unilateralmente regalarle inmerecidamente ese auricular, que si el joven Marcos hubiera tenido autocrítica lo habría devuelto de inmediato, pero…

… pero ¡no!, así que escuchó las protestas del público.

De su primero nada que recordar, y en conjunto, tampoco lo hay.

Como el buenazo de Paco Dóddoli iba a vetar a lo que fue Cinco Villas como empresa que impulsó novilleros, pues entró en el cartel, José María Pastor, y si bien es cierto que su primero fue pésimo, no se le vieron esas ilusiones para demostrar lo que en verdad vale, consternándonos, ya que todavía quedaba en el recuerdo su buena participación en La México.

Con su segundo, algo mejoró, pero no llegó a las alturas de esa actuación en el mayor coso del mundo.

En fin, ha concluido una bonita y edificante etapa aquí en Cinco Villas, en donde el patriarca de la familia Marco DomínguezDon Luis, puso en claro que las cosas se pueden hacer bien, al igual que su amada familia que lo apoyó sin tasa ni medida, Lucerito y su hija Grisel.

Ojalá y Paco Dóddoli visite la autocrítica y remedie esto para que Cinco Villas vuelva abrir sus puertas a la novillería que tanto requiere de estas oportunidades con seriedad.

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@PERIODISTAURINO 

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