El comentario de Sergio Mañón… Pasión y Sacrificio: Joselito Adame
El comentario de Sergio Mañón
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Joselito Adame nació en Aguascalientes, donde el toreo no es una vocación aislada sino un pulso cotidiano. Desde niño creció entre relatos de plazas, faenas soñadas y el respeto casi ritual al toro bravo. Muy pronto entendió que el camino que había elegido no admitía atajos ni concesiones. La infancia quedó atrás mientras el entrenamiento, los viajes y la disciplina forjaban a un muchacho decidido a medirse con los escenarios más exigentes del toreo.
Desde muy joven mostró una determinación poco común: no solo quería ser torero, quería ser figura. Su formación fue temprana y exigente; cada tentadero, cada viaje y cada sacrificio fueron moldeando a un novillero consciente de la grandeza y el riesgo del camino elegido. Nada fue fácil ni inmediato, pero todo fue asumido con convicción.
La adolescencia lo llevó a España, tierra dura y necesaria para quien aspira a ser torero de verdad. Allí, lejos de casa, aprendió el oficio en silencio: plazas modestas, jornadas interminables y tardes en las que el triunfo y la decepción se sucedían sin concesiones. Como novillero se curtió en la dificultad, ganando una madurez temprana que llamó la atención por su firmeza y seriedad, más propia de un veterano que de un joven en formación.
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La alternativa llegó como una consecuencia natural de ese aprendizaje severo y marcó el inicio de una carrera construida a base de constancia y carácter. Convertido en matador, Joselito Adame comenzó una etapa marcada por la regularidad y la ambición, no tardando en demostrar que estaba preparado para competir en las plazas más importantes, tanto en México como en Europa. Con un toreo serio, técnico y cada vez más profundo, fue ganándose el respeto de la afición y de la crítica.
Ya como matador de toros, su presencia en España fue constante durante varias temporadas. Actuó en plazas importantes y ferias de relevancia, logrando actuaciones que lo posicionaron como uno de los toreros mexicanos con mayor proyección en Europa en el siglo XXI. El camino no estuvo exento de dificultades: lesiones, tardes adversas y la dura competencia del escalafón. Sin embargo, Adame sostuvo su carrera sobre una base inquebrantable de esfuerzo y perseverancia. Su toreo, serio y comprometido, le permitió ganarse el respeto del medio taurino español, aun cuando la figura absoluta parecía siempre estar un paso más allá.
Las cornadas y las adversidades pusieron a prueba su vocación una y otra vez. En cada regreso al ruedo mostró una de sus mayores virtudes: la resiliencia. Volver a vestirse de luces fue siempre una reafirmación de carácter, una forma de decir que el oficio, aun en su dureza, merecía ser defendido con entrega total.
Con el paso del tiempo, la figura joven dio paso al torero maduro, consciente del peso de la responsabilidad que cargaba como máximo exponente del toreo mexicano de su generación.
En México, su nombre se consolidó como referencia obligada del escalafón, acumulando triunfos en las principales plazas del país y asumiendo el papel de figura indiscutible. En España, su presencia fue constante durante varias temporadas, enfrentando la competencia feroz y la exigencia de plazas que no regalan nada. Su toreo, sobrio y comprometido, encontró reconocimiento en la constancia más que en el fulgor efímero.
Antes de su retiro, en abril de 2025 Adame también asumió un papel activo en la defensa legal de la tauromaquia en México, encabezando un amparo contra una reforma en la Ciudad de México que buscaba prohibir las corridas de toros, al considerar que vulneraba derechos fundamentales como la libertad de trabajo y la cultura. Esta acción evidenció su compromiso con la fiesta brava y su deseo de protegerla como patrimonio cultural, lo que podría dar pistas sobre posibles actividades futuras si decide mantenerse vinculado al mundo taurino desde otros ámbitos.
Con el paso del tiempo, su carrera fue entrando en una etapa de reflexión. Tras más de una década en la élite, marcada por cornadas, exigencia física y mental, y una constante lucha por mantenerse vigente, Adame tomó la decisión de retirarse de los ruedos. Su despedida no fue un gesto abrupto, sino el cierre consciente de un ciclo vivido con intensidad y entrega total.
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En agosto de 2025, en Huesca, España, decidió cerrar el ciclo. Sin alardes ni dramatismos, anunció su retirada tras más de dos décadas de entrega total, entendiendo que había llegado el momento de darle espacio al hombre que existía más allá del traje de luces.
Luego del anuncio de su retiro, Joselito Adame inició una nueva etapa personal y profesional. Como él mismo expresó, su decisión respondió a la necesidad de “darle centro al hombre”, de recuperar el tiempo, la calma y una perspectiva distinta desde la cual construir el futuro.
Aunque no existen anuncios oficiales sobre actividades específicas a partir de 2026, algunos indicios de fuentes taurinas señalan que su comunicado de despedida dejó abierta la posibilidad de que su retiro no sea necesariamente definitivo en todos los ámbitos del toreo, sino más bien una pausa para replantear su futuro dentro o fuera de la fiesta brava.
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El retiro de Joselito Adame significó el final de una trayectoria sólida, construida a base de trabajo, valor y profesionalismo. Su legado permanece como el de un torero que llevó el nombre de México con dignidad en los ruedos españoles, que resistió la dureza del oficio y que supo, con esa misma dignidad con la que vivió el toreo, el momento justo para decir adiós, dejando una huella clara en la historia reciente de la tauromaquia.
Y así, entre aplausos que saben a gratitud y silencios cargados de emoción, Joselito Adame cerró su andar por las plazas como lo hacen los toreros que dejan huella: con la frente en alto y el corazón entregado.
En cada pase quedó escrita una historia de valor, disciplina y amor por una tradición que no se hereda, se honra. Su nombre es sinónimo de la pasión, esfuerzo y entrega de un torero que debe ser medido por la verdad con la que pisó la arena, acompañado de los mejores deseos para que el éxito y la pasión lo sigan guiando en sus nuevos caminos, como lo hicieron tantas tardes bajo el sol de la arena.
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