Crónicas

En Bayonne… Los Montecillos con físico de toros

Arènes de  Bayonne. Francia. Cielos azules y grises alternados. Un cuarto de entrada. Seis novillos de Montecillo. Doce encuentros, dos caídas, una desmontada, cuadra Bonijol.

Cristiano Torres: Vuelta y vuelta con dos avisos.

Martín Morilla: Silencio con aviso y silencio con aviso.

Pedro Luis: Oreja y palmas con dos avisos.

Detalles

La Peña Côte Basque entregó a Pedro Luis el premio a la faena más artística.

Presidente: Gauthier Suhaz

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Resumen

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De esta novillada con picadores bayonesa, recordaremos la bellísima presentación de los novillos de Montecillo, con el físico y la moral de toros de cuatro años. Demasiado presentados y exigentes para la insuficiente formación técnica de Martín Morilla, quien se esforzó durante toda la mañana. Hubo que esperar la mitad de la faena para ver a Cristiano Torres cruzar y dar muy buenos naturales. El resto del tiempo, el torero zaragozano toreó mucho al público. Pedro Luis, protegido de Morenito de Aranda, estuvo claramente por encima de sus compañeros de cartel. Con una buena técnica y gran verdad, se cruzó e instrumentó las dos mejores faenas de la tarde. Al igual que en Parentis, tuvo problemas con los aceros.

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Los novillos

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Fue una corrida de toros la que salió esta mañana de los chiqueros de Bayonne. Por su tamaño y astas, este encierro podría haber ido sin problemas a Madrid. Al caballo, los Montecillos derribaron dos veces al grupo ecuestre y desmontaron a un jinete, que, sin embargo, mostró más poder que bravura. El mejor en el tercer tercio fue el cuarto, noble y encastado, que se fue “a más“. Al primero le faltó fuerza, al segundo raza, al tercero fue soso. Los dos últimos fueron exigentes, el quinto demasiado para el nivel de Morilla. Afortunadamente, el sexto lo lidió Pedro Luis, quien ya cuenta con una buena formación técnica.

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Los novilleros

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El primero era débil y bajó muy rápido de ritmo. La faena de Cristiano Torres fue circunstancial y careció de un hilo conductor. El final tremendista para el público y, con la espada mata con rapidez, no hubo una petición ni minoritaria ni con mayoría. El presidente se mantuvo firme. Vuelta. El cuarto fue noble y fue a más. Cristiano Torres lo toreó con en el pico de la muleta. Cuando tomó la izquierda, el novillero se centró y la faena adquirió otra dimensión. La suerte suprema se prolongó y estuvo cerca del tercer aviso cuando el toro cayó. Vuelta.

El segundo no tuvo ni raza ni fuerza. La faena de Martín Morilla se abrevió. Afortunadamente, porque el novillero tiene grandes dificultades para descabellar. Silencio. El quinto fue complicado y, excedió la capacidad del torero terminó rápidamente la faena. Silencio.

A diferencia de sus colegas, Pedro Luis se cruza, baja la mano y torea con temple. Casi nos hizo olvidar que el novillo era soso. A pesar de tener la espada caída, cortó una oreja después de una faena bien construida con buenos pasajes, particularmente por la izquierda. Oreja. El sexto fue muy manso, con poca casta. Exigente, cada vez más reservón durante la faena y terminó en las tablas. Pedro Luis, con gran verdad, abnegación y buen bagaje técnico, construyó una faena meritoria donde otros se habrían rendido. Palmas tras una larga dificultad con los aceros. El toro cayó al borde del tercer aviso.

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Novillo a novillo

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Novillo número 5 con 499 kilos para Cristiano Torres

El primero estuvo bien presentado. Cristiano Torres lo recibe con verónicas. Acudió a un primer puyazo empujando sólo con un cuerno y luego se queda durmiendo en el peto. El segundo encuentro fue un simple picotazo. La faena comenzó por alto, Torres, inmediatamente ligó derechazos. El toro era noble, sin embargo justo de fuerzas. A la izquierda, el novillero toreó con cierta distancia a un Montecillo que cada vez más era mayormente reservón. De vuelta a la derecha, Torres, ya fuera de cacho, interpreta una partitura tremendista que llamó la atención de parte del público. La espada quedó contraria y efectiva. Vuelta.

Novillo número 25 con 495 kilos para Martín Morilla 

El segundo se frenó en el capote de Martín Morilla. Justo de fuerzas, acudió empujando con los riñones en el primer encuentro. Un simple picotazo en el segundo y pasamos al siguiente tercio. El quite por chicuelinas de Pedro Luis fue aplaudido. Morilla brindó al público su faena y luego comienza con pases por alto. Así continuó por la derecha; al novillo era corto de embestida y tendió a defenderse. Por la izquierda, las cosas no mejoran. El torero le arrancó algunos muletazos, pero la faena no transmitió nada. Abrevió rápidamente porque no encontró solución al problema planteado. El medio espadazo estuvo en su lugar, no obstante, quedó perpendicular. Se complicó con el descabello. Un aviso y luego el toro finalmente cayó. Silencio.

Novillo número 4 con 490 kilos para Pedro Luis

El tercero estuvo bien armado. Pedro Luis lo recibió con una larga; sin embargo, el novillo salía suelto. Derribó al piquero en el primer encuentro. Picotazo en el segundo, el toro no empujó. Quite por saltilleras de Torres, el público lo agradeció. El toro de pronto dio una vuelta de campana. Después de brindar a Padilla, Pedro Luis comenzó su faena con cambiadas por la espalda. ¡Por fin!, un novillero se cruza para torear, lástima que el novillo haya sido soso. El toreo peruano toreó con mucho temple y bajando la mano. Tanto por la izquierda como por la derecha. La faena estuvo bien construida, lo que permitió al novillo recuperarse. Incluso el final “encimista” lo hizo con temple. La espada justa y ligeramente habilidosa. Al caer, su efecto ha sido rápido. Una oreja y palmas al toro.

Novillo número 19 con 497 kilos para Cristiano Torres

El cuarto era ya casi un toro. Metió la cabeza en la capa de Cristiano Torres y empujó en el primer encuentro. Se defendió en el breve segundo encuentro. Desde el primer tercio, Montecillo manifestó su querencia por los terrenos de las tablas. Suelto y andarín, era difícil de fijar en el segundo tercio. La faena comenzó con derechazos y pases de pechos de rodillas, que tanto gustan al público. El utrero, que se fijó, era noble pero falto de recorrido. Torres ligó derechazos utilizando el pico de la muleta.

Por la izquierda, un solo natural de la primera serie estuvo centrado. El novillo fue “a más” y alargó su embestida. Tercera serie a la izquierda, el novillero finalmente se centró. Final por bernadinas, esto impactó al público. La espada ha quedado ligeramente caída, el novillo tardó en caer y sonó un aviso. El novillero tardó en descabellar y escucha un segundo aviso. No estba lejos del tercer aviso cuando el Montecillo finalmente se derrumbó. Palmas al toro y vuelta para el novillero.

Novillo número 31 con 498 kilos para Martín Morilla

El quinto era soberbio. La recepción de la capa de Martín Morilla careció de convicción. El novillo empujó al contacto con el peto y derribó a la caballería en el segundo. Morilla comenzó su faena por alto. El de Montecillo era justo de fuerzas. Distraído, se defendió más de lo que acudió a la muleta. Tanto por la derecha como por la izquierda, el novillero estuvo a la defensiva. El novillo no humilló y pareció estar en otra parte. Morilla, justo de técnica, intentó sacarle algunos muletazos, pero la faena tuvo problemas para empezar y abrevió. Dos prudentes entradas a matar con media espada caída cada una. Sonaron dos avisos. Se complicó de nuevo con el descabello. Silencio.

Novillo número 6 con 496 kilos para Pedro Luis

Pedro Luis esperó al último de la sesión a porte gayola. El novillo, más que bien presentado, pasó por encima de él. El capote del novillero fue varias veces enganchado. Bien picado, el toro acudió a un primer puyazo metiendo los riñones. Tardo, entró con fuerza y derribó a la caballería en el segundo encuentro. El presidente cambió el tercio, quizás una tercera pica… Distraído, el novillo  fue difícil de banderillear. Pedro Luis brindó al público y comenzó su faena doblándolo con eficacia.

Los tres primeros derechazos, el Montecillo mostró ser reservón. Al cruzarse, el novillero le obligó y tiró una buena serie, pero le enganchó la muleta. Los siguientes derechazos son los que se consideran meritorios porque el novillo se entregaba cada vez menos. A la izquierda, Pedro Luis aguantó y se arrimó porque el animal se complicó cada vez más y huía a las tablas. La suerte suprema resultó difícil de lograr porque el toro estaba refugiado en tablas. El novillero pinchó varias veces antes de clavar una espada habilidosa. Dos avisos sonaron cuando el Montecillo finalmente caludicó. Palmas.

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