En Mérida… Apoteósico triunfo del hierro de San Antonio, toros de verdad…

Plaza de Toros Monumental Román Eduardo Sandia. Mérida, Venezuela. Viernes 24 de febrero de 2017. I corrida de la XLVIII Feria del Sol. Con poco más de un tercio de plaza (aproximadamente 4500 personas) en tarde soleada, ligeramente calurosa y ventosa, se han lidiado toros de la ganadería San Antonio (Edgar Varela) en su conjunto bien presentados, correctos y armónicos de trapío, nobles en distinto grado, destacando las bondades del 1º, 5º (premiado con la vuelta al ruedo) de nombre 50 años, número 53 de 440 kilos y 7º (sobrero de regalo) el cual fue indultado, Gabán, número 59 de 440 kilos. Pesos: 436, 460, 450, 430, 440, 430, 440, 430 y 440 kilos.

Erick Cortés: Oreja y silencio.

Esaú Fernández: Silencio, silencio y dos orejas simbólicas en el de regalo.

Antoni Nazaré: Oreja y dos orejas.

Detalles

Destacaron en las cuadrillas Fabián Ramírez en la brega al 1º y Eduardo Graterol al 7º, y en las banderillas Carlos Pizutto y Salvador Moreno.

Antonio Nazaré debutó en Venezuela con Fantoche, número 43 de 460 kilos.

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Ha sido de esas corridas en las que al final uno como aficionado sale de la plaza renovado de ilusiones. La de este viernes ha sido una clara lección a todos los ganaderos enezolanos que sí se puede presentar un toro digno, con la categoría y el respeto que merece el aficionado. Lo demás lo decide la suerte que los toreros tengan al momento de aprovecharlos. Y eso fue lo que ocurrió. Un lote de astados de bellas y armónicas hechuras que ha sido aprovechado por la terna de espada que han hecho de este un entretenido festejo, de principio a fin.

Los nombres de Teleférico, Fantoche, Mariano, 50 años y Gabán, van a quedar grabados en la memoria de muchos aficionados, pues fuimos testigo de una tarde histórica, con el debut de una ganadería que ha dejado muy alto el listón del toro que debe de ahora en adelante debería presentarse en nuestra primera arena merideña y el cual nunca debió de perderse el rumbo, culpa de la permisividad alcahueta de autoridades que compete. Lejos quedan los argumentos de la alimentación, que si las medicinas, que si el clima. Aquí señores o se viene con toros de verdad o no se viene. Para eso se paga en taquilla, y bien caro.

Tarde soleada, donde el primero de la función dejo ver cómo sería el resto de sus hermanos. Fino de cabos, enmorrillado, poco se empleó con el percal, para luego en la muleta del veterano, Erick Cortés, desgranarse en series de largo trazo, templadas y mandonas, dosificando la nobleza y recorrido además de las fuerzas del ejemplar, en especial tres series por la derecha de gran calado, como bien lo sabe hacer el moreno coleta de Maracay. Almibarada fue la breve pero profunda serie por la zurda, para luego de esta, irse por la espada, dejando el acero perpendicular, suficiente para el corte de una oreja.

Poco tuvo que hacer con su segundo, un animal que desentonó en presencia y juego al resto de sus demás hermanos, siempre buscando y rebañando tablas, donde insistió Cortés, teniendo escaso eco en el tendido. Fue silenciado.

Ha dejado gran tarjeta de presentación el sevillano de Dos Hermanos, pueblito cercano a la capital, Antonio Nazaré. Vaya que torea como los ángeles el enjuto diestro con el capote, embarcando en los vuelos del percal las embestidas, como pocas veces se ve. El quite por gaoneras tras el tercio de varas tuvo su quejío en los tendidos de uno que otro.

Así fue ante el segundo, para luego con la pañosa, con firmeza y temple hacerse de las embestidas del ejemplar en tandas cortas, mandonas a media altura, para maximizar las bondades del burel por ambos pitones. El pinchazo ante de dejar espadazo trasero, contrario, valió para tras doblar, se le concediera una oreja. El cante hondo de su toreo vino con el quinto, el jabonero del lote enviado por Edgar Varela, al cual endilgo manojo de verónicas, todas de cartel.

El cuidado castigo en varas (como toda la corrida, pero peleando en el monopuyazo de regla) fue suficiente para que impertérrito comenzara en tablas labor de muleta, la misma que transcurrió con lección de naturales y derechazos con la firmeza y temple que necesitaba un toro de noble condición pero endebles fuerzas si no se le sabia llevar a la altura y distancia correspondiente. Trasteo que tuvo momento supremo en series por la izquierda, para luego cincelar por ajustadas bernardinas, ante la injustificada e insistente petición del torero del indulto que el palco hizo bien en denegar. Rubricó faena con tres cuartos de ración toricida fulminante en todo lo alto, para ser premiado con las dos orejas y la generosa vuelta al toro, cuando muchos más méritos vamos al caso hizo el que abrió plaza.

La tarde no le había venido bien al espigado Esaú Fernández. Su primero no le dejo estar a gusto, por momentos el torero atosigando y atropellando las opciones de lucimiento del toro, que las tenía, por lo que tanto en el tercero como en el sexto fue silenciado. Y fue momentos antes de despachar el que iba ser el cierra plaza, cuando solicitaba el regalo del sobrero, un bello colorado, cornalón, de gran estampa, al que saludó por larga cambiada de rodillas en el tercio.

Allí cambiaría el curso de la historia. Brava fue su pelea en varas, en el fuerte puyazo, para luego Eduardo Graterol lucirse en pulcra brega y Salvador Moreno “asomarse al balcón” con magisterio. Con la muleta, Esaú planteó faena que a primeras no veía claras opciones ante un astado de medidas fuerzas al que el toque brusco al final del muletazo deslucía el binomio toro-torero. Mediada esta fue que entendería en parte el manantial de bravura y codicia por el engaño del animal, quedando el torero sevillano en evidencia y en muchas ocasiones por debajo de las condiciones del astado, para quien la petición del indulto no se hizo esperar.

Fue in crescendo a medida que las series de muletazos, por la diestra y zocata, mostraban la raza y entrega de un toro a quien hubiese gustado a más de uno ver en otras manos, más sutiles diríamos. Al final el indulto mostrando efusivamente Bustamante el pañuelo naranja desde la pajarera presidencial, hizo estallar de emoción una plaza entregada y testigo de una función histórica, donde se ha reivindicado al toro bravo venezolano.

Chapeu pues señores, como dirían por allí…

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@rubenvillafraz 

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