En Aguascalientes… Tarde de tibias emociones

Tres cuartos de aforo en la Plaza de Toros San Marcos, tercera novillada de la temporada, se lidiaron novillos de Real de Valladolid bien presentados, deslucidos y débiles. Destacó el lidiado en quinto sitio que recibió arrastre lento.

Jorge Salvatierra: Al tercio y vuelta al ruedo.

Leonardo Ibarra: Palmas y leves palmas.

Diego Luque: Silencio y leves palmas.

Detalles:

El aspirante a banderillero Heidegger Chávez salió al tercio en dos ocasiones.

Al final del festejo Jorge Salvatierra fue trasladado al hospital a ser atendido de una cornada.

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El frío se apoderó de la tarde en la San Marcos; contadas fueron las emociones generadas al tendido y de las que hubo pocas valieron la pena. Tres jóvenes novilleros intentaron dar lo mejor de su toreo sin que ninguno consiguiera los trofeos.

Jorge Salvatierra, el más experimentado del cartel tuvo una tarde esforzada aunque sin redondear sus actuaciones. El primero fue un astado sin trasmisión que buscó contantemente las piernas del novillero hasta que consiguió prenderlo. Salvatierra le puso la muleta por los dos lados sin obtener una respuesta firme, lo mató de entera caída para escuchar palmas y posteriormente la gente lo sacó al tercio.

Con el cuarto, un astado débil que desde un principio dobló los remos delanteros y que cabe destacar que en los caballos ni siquiera le partieron el pelo, el novillero local tuvo momentos interesantes por el lado izquierdo, una faena de voluntades al manso y soso de Real de Valladolid. Lo demás fueron altibajos y desarmes, mató de espadazo trasero y caído, algunos solicitaron la oreja que atinadamente el juez no concedió. Salvatierra en un principio saludó en el tercio, algunos lo invitaron a dar la vuelta al ruedo y ni tardo ni perezoso de la dio.

Leonardo Ibarra tiene deseos de ser, pero su inexperiencia le hizo vivir una tarde de la cual seguramente no salió satisfecho. Al primero de su lote quiso recibirlo con una larga de rodillas frente a toriles pero el astado se lo llevó de largo propinándole tremenda paliza, fue llevado al callejón y mientras uno de los monosabios le hacia el quite a las asistencias, fue arrollado por el burel y  posteriormente trasladado a la enfermería. El novillero regresó a la cara del novillo a mostrar una actitud de valor. El astado apenas empujó en el caballo, luego Ibarra quitó por ceñidas chicuelinas y revolera.

Firme y por bajo inició su labor muleteril en los tercios, por derecha llegaron algunos muletazos sueltos y por la izquierda otros más, sin conseguir una estructura ni un vínculo total debido a las pocas posibilidades ofrecidas. Valor posee el de Aguascalientes, al enfrentarse  al derecho peligroso del burel. Lo más destacado fueron tres naturales largos que hicieron sonar la única diana interpretada por la banda municipal. Luego los altibajos, mal y de malas con las espadas para escuchar palmas.

El quinto de la tarde fue un astado con una mayor proyección, que peleó fuerte en los caballos y  tuvo buenas embestidas sin embargo la muleta de Leonardo Ibarra aún no posee la experiencia para poder aprovecharla, el astado fue fijo a cada movimiento y sus pitones pedían una muleta de mayor firmeza; esta vez Ibarra estuvo atropellado y sin un orden de ideas, unas veces dejaba pasar al novillo pero existe una marcada diferencia entre eso y templar las embestidas. El novillo terminó con la cara arriba y el novillero sin una claridad en el ruedo. Otra vez las espadas no fueron sus mejores aliadas y luego de batallar para matarlo escuchó leves palmas. Sin duda Leonardo Ibarra posee garra y corazón, pero habrá que dejar que germine su semilla de torero para verle florecer. El juez de plaza otorgó el arrastre lento a unos agradó y a otros no tanto.

El español Diego Luque pasó sin pena ni gloria. Con larga afarolada de rodillas frente a toriles recibió al primero de su lote que no tuvo las condiciones para que el español mostrara la mejor versión de su toreo. Floja y débil fue la embestida del novillo, pendiente siempre del cuerpo del torero, Luque tiene buenas maneras pero no fue más allá, por derecha algunos muletazos aislados, esforzado y nada más. Media estocada y el silencio.

Al que cerró plaza lo saludó con larga afarolada de rodillas junto a las tablas, luego jugó bien los brazos en los primeros lances. El novillo cumplió en varas y ya con muleta en mano Luque se puso de rodillas para pasárselo por derecha hasta en tres ocasiones, de pie el desdén y el remate de pecho en una de las escenas más toreras de la tarde, esta vez al español desgranó las palmas y los olés fuertes, las tandas siguientes fueron bien planteadas, dejándole la muleta en los belfos, citando y embarcándolo en la tela, pero el gusto le duró poco porque el novillo no tuvo para más y se quedó parado. Luque insistió pero ya cayendo en los desplantes para la galería, mucha exposición, poco resultado y nula cooperación. Fallas con la espada y las leves palmas.

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@AnaDelgado28  

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