Crónicas

En Madrid… Puerta grande a la entrega desmedida de Ureña

Las Ventas. Sábado 15 de junio de 2019. Corrida de la Cultura. Lleno de “No hay billetes”. Toros de Victoriano Del Río. Descastados y sin fuerza en el caballo. El único que mereció la pena fue el sexto. Los cinco primeros tuvieron genio y cabecearon.

Sebastián Castella: Silencio tras aviso y silencio.

Paco Ureña: Vuelta al ruedo y dos orejas.

Andrés Roca Rey: Silencio y silencio.

Detalles:

Parte médico de Paco Ureña: Contusión parrilla costal izquierda con posible fractura y contusión escápula izquierda. Pendiente de estudio radiológico. Pronóstico reservado. Bajo su responsabilidad decide continuar la lidia. Firmado: Dr. Máximo García Leirado.

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Sebastián Castella toreó el primer lugar a un toro serio, que se empleó lo Justo en la vara, y al que le fue medido el castigo. Perdió las manos tras ello, y blandeó en las varas en general. Mostró mejor actitud en banderillas, donde cortó, y pudo proporcionar un tercio de mejor calidad que el anterior. Mejoro su condición en la faena, en donde el toro embistió con firmeza y clase, pero sin terminar de romper. Lo hizo bien Castella probándolo por ambos pitones, pero sin terminar de cuajar bien al toro. Lo mejor de su actuación fue ese oficio con el que trató de llevarse al toro por donde quería. La composición quedó emborronada por la espada. Silencio para él.

Del segundo de su lote poco se puede decir, pues fue un toro deslucido de principio a fin. No se empleó en el caballo, siempre cabeceó, y presentó una actitud de llevar la cara arriba en todo momento. Apenas tuvo fuerza en el peto, y a continuación, fue más de lo mismo en banderillas. Poca emoción. Castella entendió lo poco que tenía el toro desde los primeros compases de la faena, y apenas se pudo ver nada de calidad. A pesar de los intentos del francés, nada hubo destacable. Lo despachó rápidamente con una estocada media.

El segundo de la tarde, para Ureña, se empleó más que el primero en el peto. Arremetió por abajo, y proporcionó pelea en ambas varas. Supo medir Juan Francisco Peña su labor para poder extraer del toro toda la bravura que podía mostrar. Del mismo modo, en banderillas se mostró ávido y con ritmo, para cortar y dar emoción al tercio sobre el ruedo. Estuvo bien Ureña durante la faena, a pesar del percance que le supuso el hecho de ponerse en la cara del toro. Entendió bien la condición del animal, y le robó, durante casi toda la duración, muletazos de mucha calidad por el izquierdo. Se templó y supo entenderlo, puso de su parte y lo sometió. En líneas generales, fue una muy buena actuación del diestro, con emoción y verdad. Se emborronó al final debido a su pinchazo con la espada, tras lo cual se tuvo que ir a la enfermería.

El sexto y último, para Ureña, fue el mejor de la corrida en el caballo, se empleó sobresaliendo por encima de los demás, y dio un tercio de banderillas vistoso y cuajado. La entrega de Ureña a pesar de su condición, y de haber toreado bajo su responsabilidad estando tocado de las costillas, hizo que el público de diera por completo. Ligó tandas por ambas manos, lo hizo fácil. El diestro entendió más que notablemente la condición del astado, y pudo darle distancia y espacio para cuajar una faena muy redonda. El público estaba con él, y sintiendo eso, pudo hacer el toreo,  con clase y torería a un toro que le permitió templarse y torear con verticalidad y elegancia. Muy buenos muletazos por ambos pitones, con lo que el público se vino arriba desde el principio y le concedió las dos orejas.

Roca Rey, con el primero de su lote, lo recibió de buenas maneras. Fue muy manso en el caballo, y nunca se empleó con fuerza y perpendicularidad, siempre con un solo pitón. No tuvo fuerza ni casta en los tercios de la lidia. Más tarde, en la actuación con la muleta, Roca Rey tuvo que poner mucho peso y valor añadido ya que el toro era complicado. Mostró genio y casta de la mala. Hacía hilo y mostraba una condición tal que el diestro tenía empeñarse y torear con mucho cuidado, pues el toro se fijaba. Le consiguió sacar muletazos de calidad por sendas manos, para el deleite de los que quisieron entenderlo. La estocada fue entera, pero recibió el silencio.

El segundo de Roca Rey fue el del quinto lugar, ya que se corrió turno. Este motivo no hizo cambiar nada, ya que el astado no tuvo condición ni bravura. No se empleó en varas, al igual que el resto de la corrida, y tampoco enfrascó calidad a la hora de desarrollar el tercio de banderillas. Fue un toro complicado, y de la misma manera que en el primero de su lote, Roca Rey tuvo que intentar por todos los medios sacar partido a la mole que tenía delante. Pocas opciones, pero el diestro intentó enseñarlo a embestir y consiguió alguna que otra buena tanda. Nada destacable del toro, pero sí del joven torero, que pudo llevárselo a las tablas para robarle por ahí buenos muletazos. Poca fortuna con los aceros, con lo que su actuación no caló.

Tras una corrida muy mansa de Victoriano Del Río, salvó los muebles el sexto de la tarde, que fue el del triunfo de Ureña. Se hizo el toreo y armó el lío al final de la tarde, en una corrida de mucha expectación. Hubo oficio, hubo emoción, y hubo entrega por su parte. En líneas generales, la corrida no mereció la pena, pero Ureña tiró de casta, y sacó todo lo que podía sacar. Bravo por él, y ¡Viva la Fiesta!

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@Duenases

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