Crónicas

En Madrid… México y Venezuela dan la vuelta al ruedo

Las Ventas, 31 de mayo de 2018. Vigésimo cuarta de la Feria de San Isidro. Tres cuartos de entrada. Toros de El Pilar. Fueron mansos desde la salida y no humillaron en la muleta.

Juan Bautista: Silencio.

Luis Bolívar: Silencio tras aviso.

Juan del Álamo: Silencio tras aviso.

Joaquín Galdós: Silencio tras dos avisos.

Luis David Adame: Vuelta tras petición.

Jesús Enrique Colombo: Vuelta tras petición.

Detalles:

Luis Bolívar ha sido herido este jueves en la plaza monumental de Las Ventas cuando inicio su faena a su único oponente. La cogida fue aparatosa, pero tras unos minutos para recomponerse volvió a la cara. Tras la muerte, paso por le enfermería en donde lo atendieron el equipo médico. Consta el parte médico lo siguiente:

Puntazo con hematoma en tercio superior cara interna pierna derecha. Contusión torácica. Pendiente de estudio radiológico. Pronóstico: Reservado. Que le impide continuar la lidia. Firmado Dr. García Leirado. Fue ingresado en el hospital San Francisco de Asís de Madrid.

El venezolano Jesús Enrique Colombo, durante la lidia del sexto toro recibió un violento golpe de pitón en la parte facial. Quedo unos segundos conmocionado, pero volvió a la cara. Y tras su vuelta al ruedo paso por la enfermería. El parte comento lo siguiente:

Contusión facial con herida inciso contusa en región mandibular derecha. Pronóstico: Leve. Firmado: Dr. García Leirado.

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El francés Juan Bautista abría plaza, ante un toro que ya desde la salida salió despistado. En el tercio de varas se estrelló en el peto, mostrando su escasez de bravura en el peto, donde no peleó. No tuvo movilidad ni transmisión, lo que hicieron que en la faena de muleta no sintiese el tendido emoción alguna. Cabeceó y embistió a trancos por lo que se vieron deslucidos los muletazos que proponía el torero. No pudo hacer más que lo que se vio.

Luis Bolívar recibió a un segundo toro de la tarde de tal forma que la lidia resultó ser de mucha calidad debido a los buenos quites del diestro durante la misma. A pesar de que el toro era reservón y con una embestida bronca, el torero pudo entenderlo y llevar a cabo una faena de mucho temple y quietud. En un lance durante la lidia, el animal embistió de forma que el torero estuvo a punto de ser cogido, pero al fin quedó ileso. Gestionó bien las fuerzas del toro, y la faena fue de peso. A punto estuvo de cortar la oreja, pero se lo impidió su mala fortuna con los aceros.

Turno para el español, Juan del Álamo, quien recibió a un toro con más celo aunque no clase. No lo hizo del todo mal en varas. El brindis fue para el público, iniciando una faena desde el tercio para sacar al animal hacia los medios y eliminar algunos de los vicios que presentaba. Se movió mejor por el pitón derecho, dejando el diestro buenas tandas que animaron al tendido. El animal fue a menos terminando en sosas embestidas que obligaron al matador a tomar la espada.

De la lidia del cuarto poco se pudo hablar, pues semejante condición tenía a la de sus hermanos. Galdós, a pesar de su empeño, se encontró con un astado que no tenía ni ápice de movilidad, y mucho menos de bravura. Lo intentó por ambas manos, pero la ligazón se tornó como imposible debido a las escasas fuerzas del toro. Hubo siempre torero por encima de toro, ya que el animal no tenía una embestida de calidad, y la repetición brilló por su ausencia. Tampoco se lució con la espada, por lo que el triunfo fue imposible.

Luis David Adame toreó al quinto en representación de México. Se estrelló el astado en el peto del équino. Muy inteligente el torero supo adaptarse a las condiciones del animal, comenzando la faena de muleta con temple y suavidad. Consiguió así buenas series por el derecho. La entrega del joven fue más que evidente pero no así estuvo el toro. Concluyó por bernardinas para dejar en los asistentes una petición de oreja que se quedó ahí. El mexicano dio la vuelta al ruedo.

El sexto de la tarde destacó por la gran lidia llevada a cabo por la cuadrilla, acompañada además por la condición del toro ya que arreó al caballo con fuerza, y en banderillas se vino arriba. Gran toro se preveía, ya que no le faltaba fuerza y tenía una embestida de calidad. En efecto, el toro embestía de forma correcta cuando le bajaba la mano, y por ahí hubo muletazos de mucho temple. Colombo administró muy bien las capacidades del toro para poder entender su embestida en la muleta. Más tarde, el pitonazo que se llevó el diestro en la barbilla, hizo que no pudiera continuar de forma natural su actuación, por lo que, afectado, se fue a por la espada, y a pesar de la petición de oreja, recibió una ovación.

En conclusión, una corrida festiva, en la que se mostraban seis diferentes toreros de seis diferentes procedencias. El ganado no estuvo a la altura de unos toreros que se entregaron, mostrando al mundo entero que la tauromaquia está muy viva en todo el mundo. Sigamos fomentando nuestra Fiesta desde el punto de vista cultural, ya que el toreo es parte de nuestro pasado, lo sigue siendo en el presente, y lo seguirá en el futuro. Hoy “He estado en los toros”.

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@pablobielsa5

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