En Madrid… Mansedumbre que alterna con riesgo en la corrida de Cuadri

Las Ventas. 4 de junio de 2017. Vigésimo quinta de la Feria de San Isidro. Tres cuartos de entrada. Toros de Hijos de D. Celestino Cuadri. Han salido con celo al comienzo pero les ha faltado movilidad.

Fernando Robleño: Silencio y ovación.

Javier Castaño: Silencio en ambos.

José Carlos Venegas: Silencio y palmas

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Una tarde con toros complicados pero se pudieron observar pequeños detalles que se salen de lo que estamos acostumbrados a ver.

Fernando Robleño sería el encargado de dar inicio a la corrida de Cuadri. El primero de la tarde daría muestras de carecer de fuerza, pues perdería las manos en varias ocasiones y no se emplearía de forma adecuada en el caballo. Durante el desarrollo de la faena, seguiría su comportamiento de forma muy parecida, es decir, no tendría empuje ni fuerza a la hora de embestir. Podría obtener Robleño algunas series con la mano derecha cuando se colocaba y le buscaba los terrenos, pero nada más alla. El toro buscó las tablas durante toda su lidia, y fue exigente, pero su falta de bravura imposibilitó cualquier opción de éxito. Tras una estocada caída, el diestro cosechó el silencio del respetable, soberano juez.

Complicado de salida fue el cuarto de la tarde, para Fernando Robleño. Salió con la cara alta y así se mantuvo durante toda la lidia. Mucho mérito tuvo el diestro, quien buscó embestidas bajas conduciendo al animal en el tercio. El toro se fue rajando a tablas, donde aprovechó el de San Fernando para pasárselo bien cerca con mucho valor. Una lástima el desatino en la suerte suprema dejando un pinchazo y un espadazo caído.

Javier Castaño recibió a un segundo Cuadri fuerte de salida, con las manos por delante en el capote. Lo lució bien en el caballo dejando una labor importante a Pedro Iturralde, quien dejó una clase maestra de cómo picar a un toro. Se llevó ovación. Las banderillas fueron también de gran torería por parte de MarcoLeal y Fernando Sánchez. Comenzó la faena en las tablas para tantear la embestida del animal, el cual demostró que cuando las cosas se las hacía bien, éste respondía. No terminó de conectar con el astado y la faena fue a menos.

El quinto de la tarde saldría potente, aunque no fue presto al caballo y le costó arrancarse. Permitió unos tercios complicados, pues en banderillas se palpó el peligro. Por doblones comenzaría su faena Castaño, el cual notaría rápidamente la condición del toro y podría entenderlo de forma muy adecuada. El toro repetía, y exigió al diestro colocarse en su sitio, para evitar la cogida en cuanto se fijaba, y poder entresacar alguna tanda de calidad, más que nada por el izquierdo, que era su pitón. Tras un pinchazo, remató con una estocada que estuvo algo tendida.

Para José Carlos Venegas sería el tercero de la tarde. Presto y peligroso, pues llevaba la cara alta, siguiendo el estilo de su encaste. Se empleó en el caballo, pero más tarde se revolvía. En la faena, seguiría la tónica con la que desarrolló la lidia, pues poco más se puede decir. Propició una faena de las que hacen que el espectador no quite ojo del ruedo, pues fue peligrosa y llena de ese miedo en el tendido por la vida del torero. Venegas intentó obtener series de calidad, pero el toro iba con la cara alta y lo que pudo hacer fue pasárselo por el pitón izquierdo manejando bien sus tiempos. En un momento dado, el toro fue capaz de prender al diestro y darle una voltereta. Se repuso y continuó para dar fin a su faena, con una estocada media. Más tarde tuvo que descabellarlo.

Salió con «chispa» el sexto, al que el torero lo movió rápidamente y por abajo con el capote llevándoselo a los medios. Perdió las manos en dos ocasiones, motivo por el cual se encendió el público pidiendo el pañuelo verde. Muy complicado tercio de banderillas, ya que el toro no se arrancaba. En la faena, supo torear Venegas a un animal difícil y sobre todo, diferente a lo que estamos acostumbrados a ver. Le sacó dos tandas por el derecho de mucho mérito. También al natural supo colocarse y ligar varios muletazos de gran torería. Cuando ya no había mucho que hacer, fue prendido dejándole un fuerte golpe en las costillas. La estocada fue caída.

En resumen, la corrida de hoy ha estado marcada en doble sentido, unas veces por el riesgo y el miedo palpable en el tendido, y otras por la poca bravura con que acudían los toros al desarrollo de sus lidias. Estamos en semana torista, y la fiesta necesita toros bravos y encastados. Hoy pudimos ver de todo, incluso la bronca por parte del público al palco por no devolver al sexto. La diversidad de opiniones y criterios reinaba en los aledaños de la plaza de toros titular del mundo. ¡Viva la Fiesta!

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@Duenases 

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