En Madrid… Dos toreros por encima de la mansedumbre

Las Ventas, 31 de mayo. Vigesimoprimera de la Feria de San Isidro. Lleno de “No hay billetes”. Con toros de Victoriano del Río. Fueron mansos, en especial, el tercero. No pelearon en caballos. Han tenido un caminar borreguno. Más clase tuvieron el cuarto y quinto aunque todos ellos fueron a menos. Cabe hacer mención que el quinto que fue manso también, se estrelló en el peto en la parte delantera, lo que no es atacar, luego un pitón quedó abajo del peto en la parte delantera y de ahí subió al caballo haciendo que claudicara con las patas traseras al tener todo el peso; fue puesto para otro puyazo, se volvió a estrellar y sólo le señalaron la vara.

Miguel Ángel Perera: Silencio tras aviso y oreja.

Alberto López Simón: Ovación tras aviso y pitos tras aviso.

Andrés Roca Rey: Oreja tras aviso y silencio tras aviso.

Detalles:

La Fiesta ha podido contar nuevamente con el apoyo incondicional de S. M el Rey Emérito Juan Carlos I en unos tiempos en los que tanto se necesita defender lo que es nuestro.

Tito Sandoval saludó una ovación tras picar en el quinto.

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Una tarde de gran expectación por los diestros que actuaban y por los toros, que tantos triunfos han cosechado en Madrid en temporadas pasadas. El festejo tuvo su fuerza y esplendor a mitad, cuando Roca Rey demostró su saber hacer en el tercero y Miguel Ángel Perera toreó bien a un cuarto. Ambos cortaron una oreja cada uno.

Abrió plaza Miguel Ángel Perera a un toro de buena presencia. Lo recibió a la verónica rematando con una media de mucha calidad. El presidente cambió de tercio a un astado sin haber sido picado apenas. Aprovechó para hacer un quite por chicuelinas bajando bien la mano. Comenzó la faena desde las tablas, conduciendo la embestida del animal, y llevándoselo a los medios. Allí le dio distancia. El diestro no se terminó de encontrar ante un toro al que le dio muchos muletazos, pero sin fundamento. Más aún le costó colocarse para entrar a matar, motivo por el cual el tendido empezó a pitar.

De 640 Kilogramos fue su segundo. Lo recibió bien con el capote. Aprovechó el de Badajoz para brindar al público su faena. La inició en los medios en estático, se pasó al toro por delante y detrás indiferentemente. Consiguió pases de gran profundidad por el pitón derecho. A destacar, un exquisito pase de pecho a cámara lenta que 4le dio tras una tanda con la diestra. Concluyó con una estocada entera. Hubo una fuerte petición de oreja, la cual fue finalmente concedida.

No tuvo su tarde Alberto López Simón, quien no supo conectar ni adaptarse a los defectos de sus dos astados.

Su primero perdió varias veces las manos. Brindó la faena a D. Juan Carlos de Borbón. Consiguió dar dos buenas tandas en redondo gracias a la docilidad del animal. Esto fue lo que terminó de apagar a un toro que requirió las cosas con más despaciosidad y sin ser apretado tanto. Le faltó colocación. Finalizó con unas manoletinas fuera de lugar para dejar una estocada tendida y trasera.

Más movimiento tuvo el quinto de la tarde, un toro que se estrelló en el caballo, al que tiró con Tito Sandoval en sus lomos, quien gracias a su habilidad y buen hacer supo colocar perfectamente una segunda puya. El torero fue a los medios a brindar al tendido, donde comenzó su faena de rodillas, dejando sensación de querer darlo todo ante un toro al que le veía opciones. Buscó la embestida del animal pero el animal se terminó rajando y desgastando. Terminó con media estocada y cuatro descabellos.

Suelto salió el tercero para Roca Rey, y sobre todo manso, muy manso. Buscó desde el inicio los corrales. Fue más que evidente el desorden en la brega, que derivó en dos puyas en la puerta de los chiqueros. Aprovechó el peruano a realizar un quite por gaoneras de gran torería. Brindó a Don Juan Carlos. Comenzó la faena de muleta en el tendido 5, pero pronto se dio cuenta el diestro de que el lugar para torear a dicho cornúpeta era en los toriles, y así fue. Entendió a la perfección a un manso que en corto acudía a la muleta. No paró de buscar la embestida para sacar todo lo que el animal no ofreció. Buenos redondos por el pitón derecho para rematar con un gran estoconazo. La petición fue más que evidente.

El sexto de la tarde fue un toro débil y descastado. No pudo hacer nada ante tal astado. Mucha sosería demostró en su forma de embestir. Inteligentemente decidió tomar los aceros para dar muerte y concluir su última actuación en la Feria de San Isidro sin poder abrir la puerta grande, a pesar de su actitud.

En conclusión, una mansada que se fue apagando poco a poco. Se pudieron apreciar detalles muy interesantes, como el completo toreo de Perera y sobre todo el gran saber torear de Roca Rey, quien tuvo el peor lote pero fue el que mejor lo aprovechó. Demostró gran valor toreando pero faltó aquello que es lo más importante de esta Nuestra Fiesta: el toro bravo. No hay que confundir el toro dócil en la muleta con el toro que pelea durante los tres tercios. Sólo de este modo podremos defender esto que nos pertenece: la Fiesta de los Toros.

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@pablobielsa5 

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