En Bogotá… Guillermo Valencia, corta una oreja

Se celebró la novillada de la temporada de la Libertad en la plaza Santamaría de Bogotá, con un poco menos de media entrada, mucho joven en la plaza además de los cabales de siempre. Se lidiaron seis novillos de Ambaló bonitos y bien hechos aunque algunos con los pitones más que sospechosos, si ya hasta los novilleros piden esto, apague y vámonos. De juego variado, fueron bien al caballo pero no llegaron con fuelle a la muleta y pusieron complicaciones a los novilleros que estuvieron por debajo de los astados.

Guillermo Valencia: Oreja y palmas.

Andrés Manrique: Saludo y palmas tras tres avisos.

Antonio Catalán Toñete: Saludo y pitos tras dos avisos.

Detalles:

Destacaron en banderillas Ricardo Santana, Garrido, Jaime Devia y Hernando Franco.

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Guillermo Valencia, que hace unos años cautivó al público de Bogotá en una de las temporadas de verano mostró su progresión de los últimos años y su andadura por tierras francesas, se ve más cuajado pero sin la frescura de otrora, más mecánico. Dio un par de series aseadas por la derecha en el primero que dudaba entre seguir los vuelos de la muleta y rajarse a tablas. Valencia estuvo firme y mostró el oficio que ha recolectado de a poco en Europa, a pesar de la voltereta que le propinó el de Ambaló. La faena no se remató. Mató hábil de entera caída que hizo que el toro cayera después de una corta espera. Oreja cariñosa.

En su segundo quería rubricar la puerta grande y se echó de rodillas con la muleta pero todo llegó hasta allí, el toro no tenía más, el viento apareció y la colada por el izquierdo terminó de enfriar todo. Palmas de gratitud luego de pinchar.

Andrés Manrique dio un paso atrás frente a su actuación del año pasado en Marruecos, sigue teniendo buen concepto a la verónica pero sus faenas con la muleta no tuvieron fondo, solo hubo ganas.  Las mostró de inicio en sus dos novillos con largas cambiadas efectistas. Quiso mostrarse en los quites en los que estuvo valiente porque el primero de su lote lo apretó y Manrique aguantó. Dos series ganosas pero sin orden hicieron abrigar alguna esperanza mientras que Pepe Manrique palmoteaba a la barrera queriendo más. No fue posible, el de Ambaló se quedó sin gas y la faena también. Dos avisos sonaron antes de que cayera el novillo.

Tres avisos más sonaron para Manrique en el quinto al que no pudo matar, se vio desde las banderillas que sería difícil de pasaportar porque nunca bajó la cabeza y porque Manrique nunca se confió. NI siquiera en el brindis a sus compañeros de huelga en el que se extrañó un abrazo más efusivo. El novillero se lesionó la mano en el primer intento de estocada y a partir todo fueron penurias.

Toñete, otro de esos novilleros españoles que vienen a la novillada de Bogotá y que no dicen nada, elegantón pero frio y aún sin bases sólidas, desaprovechó el mejor novillo de la tarde, el sexto, que empujó bien en el caballo y fue alegre a las banderillas, tenía cuatro series aprovechables pero el español solo pudo dar dos correctitas pero sin alma. Luego esa misma alma le faltó a la hora de entrar a matar revelando que no tiene la suerte hecha. Dos avisos y pitos por no aprovechar del todo al novillo y porque ahora el público no soporta más de dos estocadas y que el torero no descabelle a la primera.

En su primero nunca se centró y el novillo acusó la fuerte vara de Viloria que picó como si estuviera en Madrid. Saludó las palmas cariñosas del joven público bogotano.

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